sábado, 17 de febrero de 2018

OTRA OPORTUNIDAD

Ojalá tuviera otra oportunidad.
Diría todas esas cosas que ahora vagan peregrinas por mi mente como balines de la peor tómbola de la feria.
Le diría que no recuerdo haber amado tanto un cuerpo como la primera mañana que amanecimos juntos a pesar de haber tenido la sensación de dormir en la Patagonia frente a una coral de lobos marinos.
Que me gustaría ponerle en una vitrina junto a la vajilla que me regalaron del BBVA para mirarle, él mi bello y yo su bestia...pero me dicen que es una conducta psicópata... Los demás siempre dicen...
Que besarle es caminar descalza por la arena de una playa en marzo. Que pasear a su lado es como oler a tortilla de patatas, a dejarte empapar por una tormenta de verano o a aplastar tu cuerpo desnudo contra los cristales de ventanas que dan a la calle, como llenarte la boca de algodón de azúcar rosa y succionar hasta reducirlo a una piedrita de caramelo. Que me pone la piel como palomitas en microondas si me roza y la piel ni piensa ni tiene sentimientos, la piel reacciona, es sólo física... Cruda y pura reacción física... y vuelo tan alto que ningún Ícaro me roza si me nombra y me paralizo si me mira como aquel ciervo que miraba fijamente los btillantes ojos de mi coche la noche que quería huir de mi misma en dirección a Atlanta y no tenía ni idea de dónde estaba Atlanta solo se me ocurrió por mi obsesión con el banjo y escarlata o'hara. Que me apetece depilarme: sobacos, piernas,ingles, cejas, bigotes varios, siempre impecable, siempre alerta. Que consigue que quiera ser mejor persona y desear cosas absurdas como querer tocar el bajo en una banda indie cortavenas para ser feliz. Que la tristeza jamás sería completa si al girarme su pelo me seguía haciendo cosquillas en las aletas de la nariz, que en los días duros nos comeríamos las doce uvas con las doce Campanadas para brindar y empezar de nuevo. Oh y bailar... Como cuando ponía esa patita adelantada un paso y los coditos uno alante uno atrás uno alante uno atrás... cuando los planes saliesen bien al ritmo de cualquier música.
He deseado escribir una biblia que le explicara que el Apocalipsis es la consecuencia inmediata de nuestra estúpida separación.
Pero el tiempo pasa y pasan los soles y disecan los recuerdos como la mojama y la gente me exige que sonría y yo les exijo que se callen y el corazón me duele como un hueso roto, me escuece como mis rodillas cuando medía unocincuenta y quería ser la más rápida del equipo de balonmano y me zurraban y derrapaba por la pista a puro desuello de la piel.
He puesto el reloj a las 7 y ya son las 7 y cientoveinte y no consigo dejar de lamer los sueños para intentar que de nuevo converjan en esta dimensión y agradecerle tanto que haya intentado hacerme feliz.




viernes, 16 de febrero de 2018

lluevelluevelluevellueve

Hace semanas que llueve. Hace semanas, meses y años que llueve. Por todas partes del cielo y la tierra, ya no podemos quedar en el bar de la esquina porque ya no existe. Los edificios tienen los cantos romos por la erosión. La lluvia es pegajosa como miel y ha formado en los humanos un carácter pesimista y como pa dentro, ya apenas nos hablamos o sonreímos, creo que ya ni nos queremos.Perdimos los dados, los cuadros, todos los estampados de la ropa se transformaron en topitos, no nos volvimos a dar con los picos de los muebles ni picos en los morros. Los cuadrados sólo aparecían en antiguos libros de historia y no en los de geometría. Hasta un año llovieron pipas como dardos, fue justo antes del suicidio colectivo de los girasoles.
W lloraba mucho. W empezó a llorar cuando empezó la lluvia. W Era negro sin interrupción. Solo se tropezaba el negro con el blanco de sus ojos y después de tantos años bajo la lluvia y la edad su piel se había trizado y se había vuelto Brillante quebrada y resbaladiza como la de la mamba negra.
Muchas noches después de cenar me asomaba al balcón para observar si había habido alguna evolución en su composición y comportamiento y si no había luna sus ojos resaltaban en lo oscuro como dos bolas 8 .
Hace años que W vino a mi barrio para declararle su empecinado y devoto amor a R mi vecina de la Torre de enfrente. R parecía una acuarela en el alféizar de la ventana. R era de color rosa claro y solo podía salir de noche por una enfermedad rara, por eso amaba a W, él era su noche, su noche eterna.
La noche de la pedida su padre de voz, bigote y formas castrenses le dijo que solo podría salir a buscar a W cuando parase de llover.
Cosas del destino... Y de las islas y de los supervivientes y de los cronopios...



martes, 13 de febrero de 2018

SU CUMPLEAÑOS

Recuerdo su cumpleaños cómo si sólo hubiesen pasado un par de semanas.
Había estado ahorrando durante meses para regalarle un viaje a las Vegas y pedirle matrimonio durante el espectáculo de Britney Spears, pero todo se fue al garete por culpa de la orden de alejamiento que me han puesto. Parece mentira que no sepan los jueces que de esta forma no hay manera de viajar ni tan siquiera en el mismo avión. Así que descarté este regalo, pero recuerdo que una vez me contó que quería ser astronauta.
Alquilé una pickup Chevrolet, un foco de 6 metros de diámetro, un generador, una grúa elevadora, un piano y un pianista que se sabía la de Debussy
Mi hermana y una prima lejana a la que le emocionó la idea se acercó para ayudarme.
Ellas secuestrarían a T.
Conduje mi Chevrolet durante cuatro horas por carreteras secundarias hasta el desierto de Almería con los Doors a toda hostia en la radio y el pianista flipando pero impertérrito sentado y engominado al piano en la parte trasera de la camioneta, sólo perdía la compostura para toser toda la tierra que iba respirando.
Encendí el foco cegador y preparé el arnés.
Llegó el Peugeot 206, mi hermana, mi prima cercana y T con los ojos vendados y una manzana en la boca, debimos perfilar mejor algunos detalles.
Disfrazada de meteorito para que no me reconociera, le conduje al centro de la luz y con la ayuda mía, de la elevadora, el piano y el pianista empezamos a hacerle bailar. Sonreía. Era feliz. Reía y lloraba y le salían luces del corazón y mostraba la nuca en señal de abandono y disfrute.
Cuando acabó la música mi prima cercana le dió un palazo para que recobrara la inconsciencia. Lo metieron en el Peugeot, luego en su casa y luego en su cama.
Por la mañana sonreía pensando que todo había sido un sueño. Y sonreía en el trabajo. Tomando el café. Leyendo el periódico y escribiéndome un mensaje en el cristal de la cafetería donde sabe que voy cada tarde de invierno a tomar un gofre y dibujar corazones con nombres por dentro en el frío que tropieza contra el escaparate: gracias, ha sido el mejor cumpleaños de mi vida.


lunes, 12 de febrero de 2018

COSAS DE HIPOPÓTAMOS

Hola. Buenas tardes.
Voy camino de mi casa.
Me he comprado una casa victoriana con un jardín en la parte trasera que da a la nada. En la inmobiliaria me comentaron que era de un soldado confederado que mató a sus 3 hijas en un ataque de locura porque les notaba un acusado acento norteño. me comentó también que por las noches se las escucha preguntarse entre ellas "why?" Why? Whyyyy???.
En el jardín he puesto una piscina de esas azules de plástico grande porque, después de un millón de trámites, súplicas, embajadas y psicotécnicos he conseguido traerme a casa un hipopótamo.
Elegí a mi mascota tras un profundo estudio de agresividad animal y me decanté por éste.
Os cuento todo esto para deciros que he dejado la relación con el último amor de mi vida.
Necesito un ámbito de drama y estrés superior al que me produce su ausencia.
Trabajo todo el día y recolecto todo el césped de mis vecinos para Floren ( el hipopótamo) y parece contento. Sale de la piscina, come y se revuelca un ratito. Y cuando me acuesto, las nenas empiezan las carreras por los techos y pasillos...
Un mes y medio llevo así.
Pero anoche pasó algo. Tuve un momento de debilidad. Saqué el álbum de las vacaciones en Albacete y despegué con precisión quirúrgica esa foto que le hice sorbiendo unos espaguetis en la que sale con un latigazo de tomate en el moflete. Tardé tanto en arrancarla que se me olvidó la comida de Floren. Luego la cogí, la arrugué y la apreté tan fuerte que de la presión ejercida empecé a sentir el pulso de la sangre o... El latido de su corazón y acercando el puño a mi pecho me dormí en el porche desoyendo el rugido de las tripas de Floren.
Cuando he abierto los ojos tres niñas rubias me miraban sosteniendo mis extremidades descuartizadas.
-why?
- tienes 10 minutos para publicar tu despedida en Facebook - me dijeron- y añade que moriste de amor que eso siempre les gusta.
Te esperamos en el pasillo. Hoy la paras tu.



miércoles, 3 de enero de 2018

LA ABUELA

Hoy se ha hecho mayor de edad el segundo milenio y ella por poco no lo ha visto.
A ratos me mira cuando la miro desde una foto.
Qué bonitas las fotos. Ella guardada en un cajón. Cuando era joven, cuando era vieja, cuando era criada, antes de ser bisabuela, cuando solo era una novia.
Sus manos de jengibre acariciando montañas de lana.
Su pelo hilvanado de grafito y plata.
Sus poquitas pestañas como patas de mosquito arañando sus ojitos de picual.
Historia de España en un cuerpo de mujer. No Mascó ni enrojeció la tierra de las cunetas, la muerte atacó a su hermano de frente por la "franca" gracia de Dios, mientras la servidumbre la rescataba del hambre que se pega al hueso cobrando en especias para que también comiera su madre ciega y su padre preso.
Sólo tenía noventa y tantos y la piel era tan suave que se transparentaba, como una lonchita de jamón York, como carne de Medusa. Podía ver el mapa de sus venas, escuchar su sangre como un suspiro de Dios.
Tantas noches le rezamos juntas al niño Jesús, siendo niño como yo, que casi me lo creo.
El tiempo ha desabrochado la distancia entre los cuerpos. Grietas negras de soledad inaudita, de profundidad abisal se me incrustan en las florecientes arrugas del gesto como el negro de la piel de las habas a las uñas cuando las desgranábamos juntas.
Un millón de estorninos de corazón caliente y acelerado dibujan un cielo de fantasía donde me gusta pensar que ya corre y vuela que de un solo golpe de efecto se aplastó el dolor.
El abuelo está triste. El abuelo está más triste que cualquiera de sus hijos tristes. Me asusta imaginar lo que piensa.
La casa ya no es casa es un solar amueblado. Necesitamos más tiempo para interiorizar lo aprendido, para exteriorizar lo sentido. Tenemos tanto. Y tanta suerte de haberla conocido que estamos obligados a continuar el camino.
Aunque parezca triste esto es sólo una historia de amor.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Leonard Cohen

Hace un año que murió Leonard Cohen y yo tengo la gripe.
Leonard Cohen debajo de la tierra y yo encima de la tierra. 
Tengo fiebre. El calor amasa mi cuerpo y lo condensa en la cabeza. Una calentura pelirroja y oxidada se deja caer, se acomoda, se acurruca en mis párpados imposibilitando con su peso la visión y mi cerebro es ahora una masa amorfa a la que gritan voces añejas desde pesadillas extremas.
El frío ha llegado tarde pero intenso. Un jueves por la tarde la oscuridadempezó a tragarse el día y a todos los veraneantes y el cielo plantó un mar delante de mi portal para que la farola se siente luna cuando se refleja en sus sucias aguas. Desde entonces siempre es jueves.
Creo saber quiénes son los que me cuidan. La mujer es mi madre, la puedo reconocer por su olor de puchero, el otro, un hípster circunspecto clavado en la cruz clavado a su vez en la pared del cabezal por el que el Padre nos abandonó, pero qué padre no vengaría la muerte de su hijo durante 1984 años si pudiese.
Me ha engordado la lengua y no me apetece hablar. Gorda y disecada recuenta los dientes al tacto una y otra vez y pide hidratación a los labios astillados.
Veo animales por la parte de dentro de mis ojos que nunca he visto en la realidad y cabezas que flotan y mucho ruido, batallones de tábanos orquestados al vuelo. Ojalá me baje la fiebre.
Hay gente que se muere y la gente que se queda viva piensa que no pasa nada, que el mundo sigue girando, pero por cada uno de nuestros muertos al mundo Le sale Una arista. Un día el mundo cuadrado frenará y volcareis y vuestras aristas juzgarán vuestra memoria mientras canto con Leo desde lo alto del Bali "dance me to the end of love" .

sábado, 4 de noviembre de 2017

Fue el verano más caluroso de los últimos 30 años. Yo sólo tenía 11 y no poseía ese recuerdo pero alguien lo contaba bastante escandalizado en la tele.
Dejó de salir agua de la fuente de la plaza y nos prohibieron jugar en la calle o bancales, primero por no tener con qué lavar la ropa y segundo para no inhalar toda esa tierra que taponaba los bronquios a cada carrera. 
Distraídos todos con alguna novela, revista porno y el crecimiento de nuevos pelos y tetas no me percaté del nacimiento de las moscas (desconozco si las moscas nacen). Entraron en casa y empezaron a volar alrededor del abuelo. La semana anterior, cuando el abuelo vino del campo de intentar salvar 4 kilos de patatas de la muerte, se puso a toser y Le salió de la garganta una piedra del tamaño de una moneda de 50 pesetas. Desde entonces no había parado y Le estaban volviendo loco las moscas.
Ese mismo jueves, A las cinco, cuando sonó el cuco, las moscas se desplomaron y su peso en caída escalonada, retumbó contra el suelo como una mascletá y el abuelo con los ojos vueltos dejó de respirar.